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5 ejercicios para mejorar tu voz al hablar en público

(una pequeña historia sobre cómo encontrar tu voz)

Hace unos años, en uno de mis talleres, una estudiante levantó la mano antes de empezar una dinámica y me dijo algo que escucho con bastante frecuencia:

“Es que yo tengo muy mala voz para hablar en público.”

La frase siempre me llama la atención.
Porque casi nadie diría: “tengo muy malas piernas para caminar”. Simplemente caminaría.

Con la voz ocurre algo curioso: creemos que es algo fijo, casi como si viniera “de fábrica”. Pero la realidad es muy distinta. La voz es una habilidad que se entrena.

Ese día hicimos algo muy sencillo. No trabajamos discursos ni presentaciones. Solo hicimos algunos ejercicios básicos de voz.

Al cabo de veinte minutos volvió a hablar. Y su voz ya no era la misma.

No porque se hubiera transformado mágicamente, sino porque había descubierto algo importante: cuando el cuerpo se relaja y la respiración se ordena, la voz cambia.

Estos son cinco ejercicios muy simples que utilizo a menudo antes de hablar en público.

1. “Respirar antes de hablar”

Muchas personas empiezan a hablar cuando el aire ya se está acabando.

Un ejercicio muy sencillo consiste en parar un momento antes de empezar.
Inhalar profundamente por la nariz y dejar que el aire llegue al abdomen.

Después, al hablar, no empujes la voz.
Deja que salga con el aire.

Cuando la respiración es tranquila, la voz se vuelve más estable y segura.

2. Despertar la voz con un zumbido

Un pequeño truco que utilizan muchos locutores es el zumbido suave.

Cierra la boca y haz un sonido como “mmm”.
Como si estuvieras saboreando algo que te gusta.

Este ejercicio activa las resonancias de la voz y relaja la garganta.
En pocos segundos notarás que la voz se vuelve más cálida

3. Articular más de lo habitual

Cuando estamos nerviosos tendemos a hablar rápido y a “comernos” las palabras.

Un buen ejercicio es exagerar ligeramente la articulación:

mueve bien labios y mandíbula
abre un poco más las vocales
deja espacio entre las palabras

No se trata de teatralizar, sino de darle aire al lenguaje.

Cuando las palabras se entienden mejor, la voz transmite más seguridad.

4. Bajar el ritmo

Una de las claves de la presencia al hablar es el ritmo.

Las personas seguras no hablan deprisa.
Hablan con pausas.

Un ejercicio útil es marcar conscientemente pequeños silencios entre ideas.

La pausa no es un vacío.
La pausa es parte de la comunicación.

A menudo, el silencio hace que lo que decimos tenga más fuerza.

5. Hablar desde el cuerpo

La voz no vive solo en la garganta.
Vive en todo el cuerpo.

Antes de hablar en público puede ayudar mover ligeramente el cuerpo:

relajar hombros
estirar cuello
sacudir suavemente los brazos

Cuando el cuerpo se libera de tensión, la voz encuentra más espacio.

Una pequeña conclusión

Aquella estudiante que decía tener “mala voz” terminó el ejercicio final del taller haciendo una presentación breve frente al grupo.

No se había convertido en una gran oradora en una hora.
Pero había descubierto algo más importante.

Que la voz no es un talento reservado a unos pocos.
Es una herramienta que todos podemos aprender a usar.

Y cuando alguien descubre su voz, ocurre algo interesante.

No solo mejora la forma en que habla.
También cambia la forma en que se muestra ante los demás.

 

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